Pues empiezan bien las vacaciones: voy a ir a la playa y se peta el coche. Vaya por dios, es como aquel tipo que se pegó 27 años esperando a que lo soltaran de la carcel y cuando le sueltan empieza a llover.
La verdad es que a mi el verano no me suele sentar bien. Es más, lo considero una época triste, según mis experiencias claro está. Durante los nueve meses restantes uno está parriba pabajo, haciendo cosas, en el instituto, en las academias, hay discotecas, en la ciudad hay vida, incluso si te vas a un pueblo sales a la calle y conoces gente. Estás siemrpe rodeado. Estás siempre con algo en mente.
Pero para mi cuando llega Junio, la verdad, Junio es el mes que más odio; me paso un año trabajando esperando para que llegue esta época y cuando llega te pasas el dia en tu casa viendo pasar las horas.
Pues me amargo. Y como yo no puedo estar todo el dia sin salir de mi casa tengo que salir a respirar aire, a que me de el sol. Y esta tarde cuando he salido me he encontrado con esto:
No tengo ni puta idea cómo ha llegado un sapo-rana a mi calle, pero vamos, verlo ahí, sin cabeza y medio podrido me ha servido para animarme un poco, no porque sea un puto cruel nazi, sino porque al menos se que hay tipos que están peor que yo. Que por no tener no tienen ni casa. Así que me he pillado un helado de turrón y dulce de leche y me he sentado a hablar con un viejo que había en un banco. Julián se llamaba.
-Buenas tardes -dije yo.
-Ahí vamos niño. Hay que ver la calor eh? Yo me comia helados de esos con tu edad, pero eso si eran helaos buenos, no las porquerías esas.
-Mire usted señor, si le molesta me voy al banco de enfrente.
-No, es que antes costaban 2 pesetas.
-¿Y?
-Que ahora cuestan 3 leros de esos.
-Sí, soy consciente, me los he gastado yo.
-¿Me haces un favor?
En este punto descubrí que sentarme al lado del viejo me iba a salir más caro de lo que pensaba. Podría haberle dicho "No, estoy ocupado" pero yo soy buen ciudadano.
-Por supuesto.
-¿Me compras papel ahi en el kiosko?
Le miré, no entendí, pero después me enseñó una bolsita de plastico que tenia en el bolsillo y un cigarro. Rápidamente compre OCB y le lié un porro al viejo, que el pobre tenía parkinson; y nos fumamos un buen pitillo.
No sé cuanto me he pegado hablando con el tio, pero pasamos de lo poco que hace el ayuntamiento por cuidar las vias a lo bien montao que estaba el puticlub de Sierpes sin darme cuenta.
Y después volví a casa.
Todo esto me ha dado que pensar que deprimirse es una gilipollez, que me suda la polla el puto coche y que hacer feliz a la gente cuesta muy poco. Ayudad a los ancianos de vez en cuando.
La verdad es que a mi el verano no me suele sentar bien. Es más, lo considero una época triste, según mis experiencias claro está. Durante los nueve meses restantes uno está parriba pabajo, haciendo cosas, en el instituto, en las academias, hay discotecas, en la ciudad hay vida, incluso si te vas a un pueblo sales a la calle y conoces gente. Estás siemrpe rodeado. Estás siempre con algo en mente.
Pero para mi cuando llega Junio, la verdad, Junio es el mes que más odio; me paso un año trabajando esperando para que llegue esta época y cuando llega te pasas el dia en tu casa viendo pasar las horas.
Pues me amargo. Y como yo no puedo estar todo el dia sin salir de mi casa tengo que salir a respirar aire, a que me de el sol. Y esta tarde cuando he salido me he encontrado con esto:
No tengo ni puta idea cómo ha llegado un sapo-rana a mi calle, pero vamos, verlo ahí, sin cabeza y medio podrido me ha servido para animarme un poco, no porque sea un puto cruel nazi, sino porque al menos se que hay tipos que están peor que yo. Que por no tener no tienen ni casa. Así que me he pillado un helado de turrón y dulce de leche y me he sentado a hablar con un viejo que había en un banco. Julián se llamaba.-Buenas tardes -dije yo.
-Ahí vamos niño. Hay que ver la calor eh? Yo me comia helados de esos con tu edad, pero eso si eran helaos buenos, no las porquerías esas.
-Mire usted señor, si le molesta me voy al banco de enfrente.
-No, es que antes costaban 2 pesetas.
-¿Y?
-Que ahora cuestan 3 leros de esos.
-Sí, soy consciente, me los he gastado yo.
-¿Me haces un favor?
En este punto descubrí que sentarme al lado del viejo me iba a salir más caro de lo que pensaba. Podría haberle dicho "No, estoy ocupado" pero yo soy buen ciudadano.
-Por supuesto.
-¿Me compras papel ahi en el kiosko?
Le miré, no entendí, pero después me enseñó una bolsita de plastico que tenia en el bolsillo y un cigarro. Rápidamente compre OCB y le lié un porro al viejo, que el pobre tenía parkinson; y nos fumamos un buen pitillo.
No sé cuanto me he pegado hablando con el tio, pero pasamos de lo poco que hace el ayuntamiento por cuidar las vias a lo bien montao que estaba el puticlub de Sierpes sin darme cuenta.
Y después volví a casa.
Todo esto me ha dado que pensar que deprimirse es una gilipollez, que me suda la polla el puto coche y que hacer feliz a la gente cuesta muy poco. Ayudad a los ancianos de vez en cuando.

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