Hoy me he vuelto a leer (por 5ª vez) este libro:
Es extraño. Es un libro extraño. Un libro que hay que leer muchas veces para entender. Es como Matrix, que hay que verla muchas veces. Lo más curioso es que a cada vez que lo lees de nuevo te percatas de algo más que no te habías dado cuenta la anterior, entiendes una cosa que antes dejaste por imposible y, lo más importante, aprendes algo nuevo, porque este libro tiene muchas cosas que enseñar.
El secreto de este libro es que madura junto a ti. Lo lees cuando eres un niño, y sólo entiendes lo que con tu mente de crio puedes ver. Después vas creciendo, maduras y el libro tiene un hueco para todas esas cosas que nos pasan cuando somos adolescentes. Después una arpía te parte el corazón, y otra te lo vuelve a partir, y otra, y otra.... Y este libro también tiene un recurso para subir tu ánimo sentimental y volver a creer que el amor es posible, y que se puede mantener.
Esta tarde estaba en el sofá del salón con mi vieja. Ella haciendo crucigramas y yo leyendo el principito, mientras mi hermano jugaba a la consola esa de los mandos sin cables. Por cierto, odio que mi hermano sepa jugar a eso antes que a leer, es que prefiero que se haga pajas antes de leer a que juegue a esos lavadores de cerebro.
El caso. Mi padre llegó borrachuzo como de costumbre y se pusieron a discutir. Cómo lo odio. Y mucho menos cuando ninguno de los dos tiene razón alguna para hacerlo. En medio de la trifulca mi hermano empezó a llorar. Y levanté la vista del libro y lo imaginé como al principito cuando mira al cielo en busca de su rosa.
Lo cogí y me lo llevé a su cuarto y jugué con él. A cualquier cosa, sólo quería escucharlo reir, con esa risa tan cálida que tiene, como la del principito. Y cuando lo hizo, repentinamente, mis padres se callaron. Fue todo muy surrealista, pero gratificante.
Hablé con mi madre, y también la vi como cuando al principito se le enrosca la serpiente. Después intenté dialogar con mi viejo, y lo vi como a esas personas mayores que no entienden los dibujos de la boay el elefante.
Ahora pienso que este libro es una biblia para los problemas cotidianos. Que este libro tiene un rincon para cualquier persona y para cualquier situacion, para cualquier dificultad, para cualquier mal día.
Y me ayudó a madurar un poco más.
Si no lo habéis leido, os lo recomiendo. Leedlo al menos una vez al año cada año. Veréis qué pasa.
Es extraño. Es un libro extraño. Un libro que hay que leer muchas veces para entender. Es como Matrix, que hay que verla muchas veces. Lo más curioso es que a cada vez que lo lees de nuevo te percatas de algo más que no te habías dado cuenta la anterior, entiendes una cosa que antes dejaste por imposible y, lo más importante, aprendes algo nuevo, porque este libro tiene muchas cosas que enseñar.El secreto de este libro es que madura junto a ti. Lo lees cuando eres un niño, y sólo entiendes lo que con tu mente de crio puedes ver. Después vas creciendo, maduras y el libro tiene un hueco para todas esas cosas que nos pasan cuando somos adolescentes. Después una arpía te parte el corazón, y otra te lo vuelve a partir, y otra, y otra.... Y este libro también tiene un recurso para subir tu ánimo sentimental y volver a creer que el amor es posible, y que se puede mantener.
Esta tarde estaba en el sofá del salón con mi vieja. Ella haciendo crucigramas y yo leyendo el principito, mientras mi hermano jugaba a la consola esa de los mandos sin cables. Por cierto, odio que mi hermano sepa jugar a eso antes que a leer, es que prefiero que se haga pajas antes de leer a que juegue a esos lavadores de cerebro.
El caso. Mi padre llegó borrachuzo como de costumbre y se pusieron a discutir. Cómo lo odio. Y mucho menos cuando ninguno de los dos tiene razón alguna para hacerlo. En medio de la trifulca mi hermano empezó a llorar. Y levanté la vista del libro y lo imaginé como al principito cuando mira al cielo en busca de su rosa.
Lo cogí y me lo llevé a su cuarto y jugué con él. A cualquier cosa, sólo quería escucharlo reir, con esa risa tan cálida que tiene, como la del principito. Y cuando lo hizo, repentinamente, mis padres se callaron. Fue todo muy surrealista, pero gratificante.
Hablé con mi madre, y también la vi como cuando al principito se le enrosca la serpiente. Después intenté dialogar con mi viejo, y lo vi como a esas personas mayores que no entienden los dibujos de la boay el elefante.
Ahora pienso que este libro es una biblia para los problemas cotidianos. Que este libro tiene un rincon para cualquier persona y para cualquier situacion, para cualquier dificultad, para cualquier mal día.
Y me ayudó a madurar un poco más.
Si no lo habéis leido, os lo recomiendo. Leedlo al menos una vez al año cada año. Veréis qué pasa.

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